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Estigma y cultura del silencio en la aviación

Una revisión de la evidencia sobre estigma, cultura organizacional y barreras para pedir ayuda ante la ideación suicida en la aviación civil, con especial referencia a Latinoamérica.

Cómo citar este trabajo

Bentivegna, Leonel S. “Estigma y cultura del silencio: barreras culturales para la búsqueda de ayuda ante la ideación suicida en la aviación civil, con especial referencia a Latinoamérica”, septiembre de 2026. https://www.leobentivegna.com/es/articles/estigma-cultura-silencio-aviacion

1. Introducción

La ideación suicida en el ámbito de la aviación civil constituye, desde hace poco más de una década, un objeto de preocupación creciente tanto para las autoridades de aviación como para las organizaciones que representan a quienes trabajan en el sector. Si bien el episodio que instaló el tema en la agenda pública internacional fue el accidente del vuelo 9525 de Germanwings, ocurrido el 24 de marzo de 2015, en el cual un copiloto con antecedentes de depresión y pensamientos suicidas estrelló deliberadamente un Airbus A320 en los Alpes franceses [1], la presente investigación pretende correr el eje de la discusión desde el hecho puntual y su cobertura mediática hacia un problema más amplio y menos visitado por la producción académica en español: el modo en que el estigma y la cultura organizacional de la aviación operan como barreras concretas para que quienes atraviesan ideación suicida busquen ayuda, tanto entre pilotos como entre tripulaciones de cabina, personal de tierra y controladores de tránsito aéreo.

No hay, hasta el momento, trabajos de investigación en español que aborden de manera específica los factores culturales del estigma en el sector aeronáutico latinoamericano, lo cual constituye una limitación relevante si se considera que la brecha de tratamiento en salud mental de la región supera el 77,9% según cifras de la Organización Panamericana de la Salud, es decir que casi ocho de cada diez personas con un trastorno o condición de salud mental no reciben atención profesional [2]. La presente investigación espera, entonces, contribuir a llenar ese vacío, poniendo el foco en los factores culturales, esto es el estigma público, el estigma estructural y el autoestigma, siguiendo la clasificación clásica de Erving Goffman, que operan como barrera para la búsqueda de ayuda entre quienes ejercen tareas de riesgo dentro de la operación aeroportuaria y aeronáutica.

El objetivo del presente trabajo consiste en relevar y analizar la evidencia científica disponible en torno al estigma, el silencio institucional y las barreras para pedir ayuda en el ámbito de la aviación civil, ampliando el foco más allá de la figura del piloto de línea aérea, sobre quien se concentra la mayor parte de la producción académica internacional. En el apartado siguiente se desarrolla el marco conceptual del estigma desde la sociología de Goffman y los estudios sobre masculinidades de Raewyn Connell, en tanto herramientas que permiten comprender por qué el estigma se instala con particular fuerza en entornos ocupacionales de alta exigencia física y emocional. Luego se aborda la evidencia internacional sobre la cultura del silencio en la aviación, con especial atención a los estudios de Wu y colaboradores (2016) y de Minoretti (2025). En el cuarto apartado se amplía la mirada hacia el personal de cabina, de tierra y de control de tránsito aéreo, apoyándose en el estudio de Osorio y colaboradores (2013), realizado en un aeropuerto colombiano, y en la investigación de Jackson y Ross (2025) sobre trabajadores del régimen conocido por su sigla en inglés FIFO, cuya dinámica laboral guarda semejanzas relevantes con la de la tripulación aeronáutica. El quinto apartado pone el foco en el caso latinoamericano, para finalmente cerrar con una reflexión general sobre las líneas de intervención que la literatura reconoce como más eficaces para romper el silencio.

2. El estigma como constructo: aportes desde la sociología y los estudios de género

En cuanto al concepto de estigma, Erving Goffman lo define, en su obra clásica Estigma: la identidad deteriorada, como un atributo profundamente desacreditador que reduce a la persona portadora de una condición mental, desde la mirada del entorno social, a una identidad manchada o deteriorada [3]. Retomando esta lectura, el psicólogo César Sierra sostiene que el fenómeno opera en, por lo menos, tres niveles simultáneos y que se retroalimentan entre sí: el estigma público, entendido como el conjunto de prejuicios sociales hacia quienes buscan ayuda psicológica; el estigma estructural, es decir las barreras institucionales y la insuficiencia de recursos destinados a la atención en salud mental; y el autoestigma, la interiorización por parte del propio sujeto de las creencias negativas que circulan en su entorno [4]. Esta tríada resulta particularmente productiva para pensar el caso de la aviación, en tanto permite distinguir entre lo que la cultura organizacional de una aerolínea o de una autoridad aeronáutica instala como norma, esto es el estigma estructural, lo que circula informalmente entre pares en la cabina o en la torre de control, es decir el estigma público, y lo que cada trabajador termina por creer sobre sí mismo cuando atraviesa una crisis, que sería el autoestigma propiamente dicho.

Por otro lado, la dimensión de género constituye una segunda clave interpretativa insoslayable. Raewyn Connell, en su texto Masculinities, sostiene que el rol normativo asociado a la masculinidad hegemónica exige al varón reprimir la vulnerabilidad, el dolor y la tristeza, interpretando la búsqueda de ayuda como una pérdida de virilidad [5]. Esta lectura resulta especialmente pertinente para el caso de la aviación, en tanto se trata de un sector históricamente masculinizado, tanto en la cabina de mando como en el control de tránsito aéreo y en las tareas de mantenimiento en plataforma, donde el ethos profesional privilegia el autocontrol, la autosuficiencia y la competencia técnica inquebrantable por sobre cualquier señal de fragilidad emocional [6]. Cabe señalar que, si bien la incorporación creciente de mujeres a estos roles podría matizar a futuro esta dinámica, no se cuenta todavía con datos que permitan confirmar en qué medida la cultura organizacional del sector ha comenzado a modificarse en ese sentido.

3. La cultura del silencio en la aviación: evidencia internacional

En cuanto a la evidencia empírica sobre el sector aeronáutico propiamente dicho, el estudio de referencia obligada sigue siendo el realizado por Alexander Wu y su equipo de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, publicado en 2016 en la revista Environmental Health [7]. Los autores administraron una encuesta anónima en línea a 3485 pilotos de línea aérea, de la cual completaron al menos la mitad, 1866 participantes, y encontraron que 233 de ellos, es decir el 12,6%, alcanzaban el umbral de depresión según el cuestionario PHQ-9, mientras que 75 pilotos, un 4,1% de la muestra, reportaron haber tenido pensamientos suicidas en las dos semanas previas a la encuesta [8]. Resulta significativo que los propios autores hayan optado por garantizar el anonimato absoluto de los participantes, sin recolectar siquiera las direcciones IP, precisamente para sortear el temor de los pilotos a que sus respuestas pudieran llegar a conocimiento de la autoridad aeronáutica y poner en riesgo su certificado médico. Este diseño metodológico constituye, en sí mismo, un indicador de la magnitud del problema que se pretende investigar: si una encuesta científica necesita blindarse de ese modo para obtener respuestas sinceras, podría suponerse que el subregistro en los canales oficiales de reporte es, cuando menos, considerable.

Asimismo, la revisión narrativa publicada por Piercarlo Minoretti en 2025 en la revista Cureus sintetiza la evidencia acumulada entre 2010 y 2025 sobre las barreras y los facilitadores del acceso a la atención en salud mental entre pilotos de transporte aéreo comercial [9]. El autor identifica cinco barreras principales: una cultura de silencio y estigma predominante; el temor a perder el empleo y la certificación médica aeronáutica; la desconfianza respecto de la confidencialidad de los procesos de evaluación; las restricciones regulatorias y de procedimiento; y, por último, obstáculos organizacionales y logísticos de acceso al tratamiento. Minoretti sostiene que la cultura ocupacional de la aviación ha privilegiado históricamente la autosuficiencia y la competencia profesional inquebrantable, rasgos que, si bien pueden ofrecer ventajas funcionales durante operaciones de vuelo de alto riesgo, terminan por obstaculizar el reconocimiento, la revelación y el manejo adecuado del malestar psicológico. En un sentido convergente, la Organización de Aviación Civil Internacional señaló en una nota de estudio presentada ante su 41ª Asamblea que, entre los principales obstáculos para la búsqueda de ayuda en la aviación, se encuentran el estigma asociado al sentimiento de fracaso personal que acompaña a cualquier diagnóstico de salud mental y el temor a que se restrinja, suspenda o cancele el certificado médico aeronáutico [10].

En este sentido, el propio Grupo de Trabajo constituido por la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea tras el accidente de Germanwings reconoció, en su informe final de julio de 2015, que menos del 0,5% de la población de pilotos utilizaba los programas de asistencia al empleado disponibles en las aerolíneas europeas, y atribuyó esa subutilización al estigma, entendido como la creencia extendida entre los pilotos de que cualquier problema psicológico conocido por la organización derivaría, de manera inmediata, en la pérdida de la licencia o del certificado médico y, en consecuencia, del sustento económico [11]. Como respuesta a este diagnóstico, el Grupo de Trabajo recomendó la implementación de programas de apoyo entre pares, hoy exigidos por la normativa europea bajo la regulación CAT.GEN.MPA.215. No obstante, y ya en el plano de la aviación estadounidense, la titular de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, Jennifer Homendy, sostuvo en diciembre de 2023 que el riesgo para la seguridad operacional no proviene de que los pilotos busquen ayuda, sino de la cultura del silencio que rodea a la salud mental en el sector [12]. Esta declaración, formulada casi una década después del accidente de Germanwings, permite suponer que el cambio cultural que la propia industria reclama para sí resulta, hasta la fecha, un proceso todavía inconcluso.

4. Más allá de la cabina: personal de tierra, cabina y control de tránsito aéreo

Ahora bien, la producción académica reseñada hasta aquí se concentra, de manera casi excluyente, en la figura del piloto de línea aérea, lo cual deja relativamente desatendidas a otras figuras de la operación aeronáutica que comparten buena parte de los factores de riesgo identificados: la exigencia de responsabilidad extrema sobre vidas humanas, el trabajo por turnos irregulares, la exposición a certificaciones médicas periódicas y una cultura ocupacional que valora por sobre todas las cosas el autocontrol. En el caso de los controladores de tránsito aéreo, el estudio de María Alejandra Osorio y su equipo, realizado en un aeropuerto colombiano y publicado en la Revista Colombiana de Salud Ocupacional en 2013, relevó que el 88% de los controladores evaluados presentaba alteraciones de la conducta asociadas al estrés laboral, frente al 80% registrado entre el personal de bomberos aeroportuarios tomado como grupo de comparación [13]. Si bien las autoras no indagaron de manera específica en la ideación suicida ni en las barreras culturales para pedir ayuda, sino en la relación entre estrés laboral y salud mental general medida a través del cuestionario de Goldberg, el estudio resulta valioso porque documenta, con datos duros y en contexto latinoamericano, la magnitud del malestar psicológico entre trabajadores de la operación aeroportuaria distintos del piloto, población sobre la cual, por lo menos hasta el momento de escribir el presente trabajo, no se han publicado investigaciones específicas sobre estigma y búsqueda de ayuda en la región.

Por su parte, y aunque se trata de un sector formalmente distinto al aeronáutico, la investigación de Jordan Jackson y Victoria Ross sobre trabajadores del régimen conocido por su sigla en inglés FIFO en Australia, publicada en 2025, ofrece un marco comparativo pertinente para pensar a otras figuras de la operación aérea que, como el personal de tierra desplazado a bases remotas o el personal de mantenimiento en turnos rotativos, comparten con estos trabajadores el aislamiento familiar prolongado y la dependencia de un empleador del cual depende, además del salario, la logística misma del regreso al hogar [14]. Las autoras identificaron, a partir de encuestas a 138 trabajadores, cuatro grandes barreras para la búsqueda y el ofrecimiento de ayuda ante la ideación suicida: el temor a consecuencias negativas para el empleo, que resultó ser el tema más saliente de todo el relevamiento; la desconfianza hacia el liderazgo y hacia la cultura organizacional en materia de salud mental; la falta de conocimiento y de confianza para responder ante la revelación de ideación suicida por parte de un compañero; y el temor a reacciones negativas del entorno inmediato [15]. Podría suponerse, aunque se trata de una hipótesis que excede el alcance del presente trabajo y que ameritaría futuras líneas de investigación, que estas mismas cuatro barreras operan de manera análoga entre el personal de tierra y de cabina de la aviación comercial latinoamericana, en tanto comparten con los trabajadores del régimen FIFO la pertenencia a industrias masculinizadas, de alta exigencia física y con fuerte dependencia institucional.

5. El estigma en clave latinoamericana

En cuanto al caso latinoamericano en particular, la evidencia disponible es todavía fragmentaria y proviene, en su mayoría, de fuentes institucionales y periodísticas antes que de investigaciones académicas específicas sobre el sector aeronáutico. En México, por ejemplo, datos presentados ante la Cámara de Diputados por el Colegio de Pilotos Aviadores de México señalan que el 57% de los pilotos evita buscar ayuda psicológica por temor al estigma, mientras que el 67% teme que, de hacerlo, pueda perder la licencia que le permite volar y, con ella, su sustento [16]. En la misma presentación, el diputado Pérez Díaz caracterizó a las tripulaciones aéreas como sometidas a jornadas irregulares, presión constante, fatiga acumulada, aislamiento familiar y una exigencia emocional permanente, y el capitán Domínguez Catzin planteó la necesidad de un cambio de paradigma que permita pasar de un modelo punitivo a una cultura civil, del silencio al acompañamiento y del estigma a la prevención [17]. Cabe señalar que estos datos, si bien resultan valiosos por tratarse de cifras oficiales presentadas ante un cuerpo legislativo, no provienen de un estudio con metodología científica publicada y sometida a revisión por pares, lo cual constituye una limitación que debe tenerse presente al momento de ponderar su alcance.

Por otro lado, y en un plano más general que excede al sector aeronáutico pero que permite contextualizar el terreno cultural sobre el cual opera el estigma en la región, la Organización Panamericana de la Salud señala que en las Américas casi el 80% de las muertes por suicidio corresponden a varones, es decir cuatro de cada cinco casos, a pesar de que las mujeres registran tasas más elevadas de depresión y de ansiedad [18]. Este dato estadístico, leído en conjunto con la lectura que ofrece Connell sobre la masculinidad hegemónica como mandato de autosuficiencia y control emocional, permitiría suponer que las barreras culturales relevadas en la aviación civil internacional, esto es el temor al estigma, la desconfianza institucional y la autosuficiencia entendida como valor profesional, encuentran en Latinoamérica un terreno cultural particularmente propicio para su reproducción, en la medida en que se superponen con patrones regionales de masculinidad y con una brecha estructural de acceso a la atención en salud mental que, como se señaló al comienzo de este trabajo, supera el 77,9% de la población con algún trastorno o condición de salud mental sin atención profesional [19]. No es posible, sin embargo, confirmar con la evidencia disponible hasta el momento en qué medida esta superposición se traduce en tasas de ideación suicida más elevadas entre el personal aeronáutico latinoamericano respecto de sus pares de otras regiones, dato que constituye, a todas luces, una agenda pendiente para la investigación futura en el ámbito de la psicología aeronáutica regional.

6. Hacia la ruptura del silencio: apuntes finales

A modo de cierre, y sin pretender agotar un problema que excede largamente los límites de la presente investigación, cabe señalar que la literatura relevada coincide en señalar a los programas de apoyo entre pares, a las políticas de revelación no punitiva y a la formación de examinadores médicos aeronáuticos en salud mental como los facilitadores más eficaces para revertir la cultura del silencio descrita a lo largo de este trabajo [20]. Se trata, en síntesis, de intervenciones que operan sobre el estigma estructural antes que sobre el estigma público o el autoestigma tomados de manera aislada, lo cual resulta coherente con la evidencia que señala al contacto social directo con personas que han atravesado y superado un proceso de recuperación como la estrategia más efectiva contra el estigma en salud mental, por encima de las charlas exclusivamente teóricas o informativas [21]. Queda planteada, entonces, la necesidad de que futuras líneas de investigación en el ámbito de la gestión aeroportuaria y la psicología aeronáutica latinoamericana releven, con metodología propia y ajustada a la región, tanto la prevalencia de la ideación suicida entre el personal de tierra, de cabina y de control de tránsito aéreo, como las particularidades culturales que en cada país condicionan la disposición a pedir ayuda. Las limitaciones aquí señaladas, lejos de cerrar el problema, constituyen una agenda de trabajo a futuro.

7. La inteligencia artificial como posible facilitador: asistir a quien recibe la revelación

En cuanto a las posibles vías de intervención tecnológica que podrían complementar los programas de apoyo entre pares reseñados en los apartados anteriores, la irrupción acelerada de la inteligencia artificial generativa habilita, cuanto menos, una hipótesis de trabajo que merece explorarse con el cuidado que el tema exige. Antes de avanzar sobre esa hipótesis, cabe señalar que buena parte de la literatura disponible sobre inteligencia artificial y prevención del suicidio se ha concentrado en el desarrollo de agentes conversacionales dirigidos directamente a la persona en crisis, un enfoque cuya seguridad dista de estar probada. Wojciech Pichowicz y su equipo evaluaron, en un estudio publicado en 2025 en Scientific Reports, la capacidad de 29 agentes conversacionales de inteligencia artificial disponibles públicamente para responder ante escenarios simulados de riesgo suicida creciente, construidos a partir de la Escala Columbia de Severidad del Riesgo Suicida, y encontraron que la mayoría de los agentes evaluados no alcanzaba los criterios mínimos de idoneidad, en particular a la hora de ofrecer información precisa sobre recursos de emergencia [22].

Frente a esta evidencia, y en línea con la elección adoptada para el presente trabajo, resulta más prudente pensar la inteligencia artificial no como interlocutora directa de la persona que atraviesa ideación suicida, sino como una herramienta de asistencia a quien recibe la revelación, esto es al compañero de tripulación, al controlador de turno, al técnico de rampa o al voluntario de un programa de apoyo entre pares. Jackson y Ross identificaron, entre las cuatro barreras que documentaron en su estudio sobre trabajadores del régimen FIFO, tanto el temor a reacciones negativas como la falta de conocimiento y de confianza para responder ante la revelación de ideación suicida por parte de un compañero, factor este último que condiciona no solo la búsqueda de ayuda sino también, y de manera igualmente relevante, el ofrecimiento de ayuda por parte del entorno inmediato [23]. Desplazar el objeto de la intervención tecnológica desde quien está en riesgo hacia quien recibe la señal permitiría, cuando menos en el plano conceptual, sortear buena parte de los riesgos de seguridad señalados por Pichowicz y su equipo, en la medida en que el sistema nunca conversaría con una persona que esté atravesando una crisis suicida real.

Sobre esta base, podría pensarse un diseño en dos instancias complementarias. La primera consistiría en un entrenamiento previo, mediante escenarios de simulación conversacional, en el cual quien cumple funciones de apoyo entre pares practique, antes de que la situación se presente en la vida real, cómo responder ante una revelación de ideación suicida sin minimizarla ni improvisar una intervención clínica que no le corresponde. La segunda instancia consistiría en un canal de consulta discreto, disponible en el momento mismo en que la persona de apoyo está gestionando la situación o inmediatamente después, que ofrezca orientación puntual sobre qué preguntar, qué evitar decir y a qué recurso local derivar, sin sustituir en ningún caso la derivación profesional.

Cabe señalar, sin embargo, que esta propuesta solo resulta coherente con el diagnóstico general del presente trabajo si se sostienen, cuando menos, dos condiciones de diseño. En primer lugar, el sistema debería depender del propio programa de apoyo entre pares o de la organización sindical, y no de la aerolínea ni de la autoridad aeronáutica, sin registrar identidad alguna de la persona en riesgo; de lo contrario, se correría el riesgo de reproducir, bajo una apariencia tecnológica novedosa, la misma desconfianza estructural hacia la institución que este trabajo identificó como la barrera cultural más persistente. En segundo lugar, el sistema debería contar con criterios de escalamiento explícitos, capaces de interrumpir la asistencia automatizada y derivar de manera inmediata a un recurso humano ante la mención de un plan, un método o un plazo concreto, en línea con la advertencia que formula el equipo detrás de VERA-MH, un marco abierto de evaluación de seguridad para agentes conversacionales en salud mental, cuando señala que el campo todavía carece de estándares claros y compartidos, comparables a los que sí rigen a la aviación civil en otros dominios de riesgo [24].

En síntesis, la inteligencia artificial podría operar, en el ámbito específico que aquí se analiza, no como sustituto del vínculo humano sino como un andamiaje que fortalece a quien ya ocupa, de hecho, el lugar de primer respondiente informal dentro de la cultura ocupacional aeronáutica. Se trata, de todos modos, de una hipótesis de trabajo que requeriría, antes de cualquier implementación concreta, tanto validación técnica específica para el contexto aeronáutico como una gobernanza institucional que garantice, de manera verificable, la separación entre el programa de apoyo y los circuitos de certificación médica. Su desarrollo queda planteado, en consecuencia, como una de las líneas de investigación e intervención a futuro que se desprenden del presente trabajo.

Notas

  1. Sobre el accidente y sus antecedentes psiquiátricos véase Bureau d’Enquêtes et d’Analyses (BEA), Final Report: Accident on 24 March 2015 at Prads-Haute-Bléone (Alpes-de-Haute-Provence, France) to the Airbus A320-211, Registered D-AIPX, Operated by Germanwings, marzo de 2016.
  2. Organización Panamericana de la Salud (2024). Día Mundial de la Prevención del Suicidio 2024. Véase https://www.paho.org/es/campanas/dia-mundial-prevencion-suicidio-2024
  3. Goffman, Erving (2006). Estigma: La identidad deteriorada. Amorrortu.
  4. Sierra, César (2026). “La barrera invisible de la salud mental”, Consultorsalud, 26 de agosto de 2026. Véase https://consultorsalud.com/estigma-salud-mental-barreras-acceso-atencion/
  5. Connell, Raewyn W. (1995). Masculinities. Polity Press.
  6. Sobre la cultura ocupacional de autosuficiencia y competencia inquebrantable en la aviación, véase Minoretti, Piercarlo (2025). “Barriers and Facilitators to Mental Health Support Among Airline Pilots: A Narrative Review”, Cureus, 17(8), e91340.
  7. Wu, Alexander C., Donnelly-McLay, Deborah, Weisskopf, Marc G., McNeely, Eileen, Betancourt, Theresa S. y Allen, Joseph G. (2016). “Airplane pilot mental health and suicidal thoughts: a cross-sectional descriptive study via anonymous web-based survey”, Environmental Health, 15(1), p. 121.
  8. Véase https://doi.org/10.1186/s12940-016-0200-6
  9. Minoretti, Piercarlo (2025). “Barriers and Facilitators to Mental Health Support Among Airline Pilots: A Narrative Review”, Cureus, 17(8), e91340. Doi 10.7759/cureus.91340.
  10. Organización de Aviación Civil Internacional (2022). Salud mental en la aviación, Nota de estudio A41 WP/256, 2 de agosto de 2022. Véase https://www.icao.int/sites/default/files/Meetings/a41/Documents/WP/wp_256_es.pdf
  11. European Union Aviation Safety Agency (2015). Germanwings Task Force: Final Report, julio de 2015. Véase https://www.easa.europa.eu/sites/default/files/dfu/germanwings-task-force-final-report.pdf
  12. Declaración recogida en “Pilots say they’re afraid to seek mental health care. The FAA says it’s listening”, NPR, 6 de diciembre de 2023. Véase https://www.npr.org/2023/12/06/1217591486/pilots-mental-health-treatment-lose-license-ntsb-faa
  13. Osorio, María A., Rodríguez, Claudia M., Parra, Liliana, Acosta, Martín y Cruz, Ángela M. (2013). “Estrés y salud mental en controladores de tránsito aéreo y bomberos de un aeropuerto de Colombia”, Revista Colombiana de Salud Ocupacional, 3(2), p. 7 a 11.
  14. Jackson, Jordan y Ross, Victoria (2025). “Understanding Suicide Stigma in Fly In, Fly Out Workers: A Thematic Analysis of Attitudes Towards Suicide, Help Seeking and Help Offering”, International Journal of Environmental Research and Public Health, 22(3), p. 395.
  15. Doi 10.3390/ijerph22030395.
  16. “Salud mental para personas tripulantes de aeronaves”, Noticias del estado de Puebla, 2026. Véase https://municipiospuebla.mx/nota/economia/salud-mental-para-personas-tripulantes-de-aeronaves
  17. Ídem.
  18. Organización Panamericana de la Salud (2024). Día Mundial de la Prevención del Suicidio 2024. Véase https://www.paho.org/es/campanas/dia-mundial-prevencion-suicidio-2024
  19. Ídem.
  20. Véase Minoretti (2025), op. cit., y European Union Aviation Safety Agency (2015), op. cit.
  21. Sierra, César (2026), op. cit.
  22. Pichowicz, Wojciech, Kotas, Michał y Piotrowski, Patryk (2025). “Performance of mental health chatbot agents in detecting and managing suicidal ideation”, Scientific Reports, 15(1), 31652. Doi 10.1038/s41598-025-17242-4.
  23. Jackson y Ross (2025), op. cit.
  24. Bentley, Kate H., Belli, Luca, Chekroud, Adam M., Ward, Emily J., Dworkin, Emily R., Van Ark, Emily, Johnston, Kelly M., Alexander, Will, Brown, Millard y Hawrilenko, Matt (2026). “AI Chatbot Suicide Risk Detection and Response: Human Validation Study of the Open-Source VERA-MH Safety Evaluation”, JMIR AI, 5. Doi 10.2196/92817.

Referencias bibliográficas

Documentos

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  • “Salud mental para personas tripulantes de aeronaves”, Noticias del estado de Puebla, 2026.
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  • Organización de Aviación Civil Internacional. Salud mental en la aviación, Nota de estudio A41 WP/256, 2 de agosto de 2022.
  • Organización Panamericana de la Salud. Día Mundial de la Prevención del Suicidio 2024.

Bibliografía

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